Sombría la noche
se queda en silencio,
se acaba el murmullo,
terminan tus juegos.
Se extinguen las luces
y ves las estrellas,
te oí una promesa
por cada una de ellas.
Gracias a Dios
el cielo brilla todavía
seguro…
no ha de ser por tu osadía.
Tu palabra se desvanece muy pronto,
al solo nombrarla,
nadie se atreve siquiera a considerarla,
tampoco vos.
No querés estar solo nunca
porque tus pensamientos
te hablan de cosas penosas,
te dicen verdades que hallás dolorosas
y te ocultás,
en los demás.
Señor de las sombras
…que ironía que vivas así,
te arrolla el barullo,
el estruendo de la ciudad
es tu lecho, tu paz
y tu enfermedad.

1 comentario:
Holap nuevamente
Navegando en la web llegué hasta aqui y me sorprendí, me gustaron tus poemas en especial este.
ojala tengas el tiempo de leer algunos mios.
cuidate
saludos
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