ojalá no estemos justo mirando hacia otro lado.
sábado, 30 de enero de 2016
Árbol lanza flores
Hay un árbol en la
vereda camino al trabajo
que todos los días cuando
paso me lanza una santa rita color magenta.
Generalmente la ignoro,
pero hoy la acepté.
Me incliné de pasada
sin dejar de caminar,
la agarré y terminé de
incorporarme con una reverencia
esbozando un pequeño
gracias mientras continuaba el paso.
Cuando la ponía en agua se me ocurrió pensar que fue como un sutil
mensaje,
que quizá la belleza está flotando en el aire todo el tiempo
y pocas veces le prestamos atención.
¿Cuantas veces lloverá felicidad y la detendremos
con nuestro paraguas de ceguera temporal?
¿Será que lo complejo de la mente
nos prohíbe advertir las pequeñeces que suceden a nuestro alrededor?
Es difícil prestar atención a los detalles,
pero son los fragmentos los que le dan forma al curso de la historia.
O acaso mucho antes de nacer… ¿no fue por ese instante que llegamos
antes
en la épica carrera de la vida que hoy estamos aquí?
¿No se desata un desastre garrafal algunas veces
a causa de una pequeña palabra que no supiste decir
o por esa otra que no pudiste callar?
Cada detalle por minúsculo que parezca cuenta.
Lo mejor sucede en un instante,
ojalá no estemos justo mirando hacia otro lado.
ojalá no estemos justo mirando hacia otro lado.
sábado, 25 de julio de 2015
La vida, la muerte, el tiempo efímero y eterno
Es
frecuente oír a la gente lamentarse de su edad. Eso me pone un poco incomoda
porque me hace notar que el tiempo es un depredador voraz.
Nos consume
a todos a su paso y prosigue.
Siempre
pienso al ver los niños, los adolescentes, los adultos y los abuelos también.
Pienso en todos los grupos de edad de hoy día y en cien años más adelante por
decir algún numero, y me doy cuenta que para ese entonces todos estarán igual
de muertos.
El abuelo y
el niñito también. ¿Y que es un siglo contemplándolo en la inmensidad del
tiempo?… absolutamente nada.
A veces siento
que es en vano todo mi esfuerzo. Sé que me voy a ir tarde o temprano. Que soy
como una circunstancia, con un principio y un fin, incierto pero certero.
No sé
cuando voy a partir pero sé que lo haré indefectiblemente.
Entonces
escribo para dejar algo de mí. Hago fotos para dejar buenas imágenes, impactos...
¿Para
quienes? Para otros mortales como yo.
Con fechas
inciertas de caducidad, que tarde o temprano, igual que todos sucumbirán ante
la muerte...hasta la nada ¿o hasta donde?
Adonde irán
a parar esas personas, yo, todos
nosotros…
¿Nos vamos
a encontrar en algún sitio, en otros tiempos?
¿Entre
medio cuantas cosas pasaran, de que forma mutaran nuestros espíritus?
¿Habrá un
lugar común para reunirse con las personas que vivieron durante diferentes
periodos?
Podrá
acercárseme alguna vez alguien que vivió, cien , doscientos, trecientos, o los
años que fueran… después que yo a felicitarme por alguno de mis logros? a decirme
que le llegó una de mis imágenes, que le sirvieron las palabras que dejé
volando por la Web, que le inspiró mi vida?
¿Podré
acercarme yo hasta algún personaje de antaño para agradecerle por sus ejemplos
y su legado?
O será que
explotará el mundo antes y no quedará vestigio de lo que fui. De lo que fueron
los otros, de lo que fuimos todos…
Me enloquece ver todas las cosas que pasaron
antes de que si quiera yo naciera, o mis padres, o los padres de mis padres. Me
cuesta entender que yo no estaba en ningún sitio, que era espacio.
Me aterra
el ciclismo del tiempo.
Me siento
terriblemente insignificante ante la eternidad.
En todos
los años que pasaron, de los que hay registros, vi de que forma evolucionamos,
poco a poco, a fuerza de mentes hábiles y corazones fuertes.
Vi volar muchos
personajes importantes, incontables mortales que dejaron hazañas increíbles.
¿Aquellos
que murieron luchando por una buena causa por ejemplo, habrán podido ver o
saber cuanto valió la pena y en que se convirtieron sus esfuerzos?
No sé donde realmente donde comienza la historia que conozco y toda la
que desconozco.
De cuantos
seres grandiosos no habrá vestigio alguno de sus existencias en los registros
que tenemos. ¿Que pensarían ellos ahora si vieran que todo el mundo ignora sus
sacrificios y contribuciones?
Por mi
pasión por las letras leo mayormente biografías de antiguos escritores y trato
de situarme en esas épocas lejanas y resulta que no es tan diferente, puedo
inclusive identificarme a pesar de lo diferente que era la forma de vivir en
ese entonces, porque los rasgos humanos son siempre los mismos.
Somos
tantos los que vamos, que venimos… que nacemos, que morimos…
No entiendo
cual es el propósito de este desfile interminable de almas.
No lo
entiendo y nada me conforma en verdad… porque si me dijeran que puedo vivir
eternamente tampoco lo comprendería.
Si la gente
viviera eternamente no habría nacimientos. ¿Porque sino cuantos seriamos sobre
la faz de la tierra? Se acabaría el espacio físico, al menos el de la vida como
la conocemos, acá en la tierra.
Tal vez
aunque me cueste muchísimo entender, muy adentro de mí tengo un pequeño chip
que viene de fabrica, que me dice que el ciclo es como es, que es correcto y
que algún día, al terminar de madurar lo voy a comprender y aceptar.
Mientras
tanto, hoy día, mientras soy joven, me aterra envejecer.
Como el
pimpollo que luego es flor hasta que se marchita.
Supongo que
será así para lograr aceptar que se aproxima el final.
Aparentemente
no alcanza la madurez emocional, de alguna forma tienen que hacerte notar que
ya no sirve el envase, para que aceptes que no podrás conservarlo por siempre. Tendrás
que entregarlo un día, como un equipo en comodato y lo que asusta más aún que
desprendernos de todo lo que conocemos, no es el cambio propiamente dicho, sino
el temor a formar parte de la nada misma…
Es
complicado comprender el universo, el
origen de los tiempos, las otras especies, el resto de los animales, el
lugar que ocupamos nosotros en ese diminuto punto azul que moramos, donde nos
sentimos soberanos aún sabiendo que hay incalculables territorios inexplorados donde
muy probablemente habiten desconocidas animas de las que nos separan años luz y
evolución.
Eventualmente
si se va un ser muy querido pondrías sentir deseos de reunirte en ese otro
plano con él. Pero no estás seguro de que eso sea posible, por que en lo
tangible, hasta donde se ve, esa persona simplemente se esfumó, no sabemos fehacientemente
otra cosa, solo se sabe que desapareció.
Y si no es
posible la reunión quizá te conforme saber que tarde o temprano correrás la
misma suerte, la misma que todo el mundo. En definitiva, supuestamente, vamos
todos a donde no sabemos, pero vamos todos al mismo lugar y nos une ese destino
común.
Tal vez ya vivimos otras vidas anteriormente y
llegamos a ésta con el disco duro formateado. Si así fuera no sé de que sirvió
todo lo que vivimos antes, si no podemos recordarlo… O será que queda como una
pequeña parte de todo, la más relevante en nuestra memoria ROM inconsciente. En
esos pequeños rasgos que tendemos a ignorar, que llamamos percepciones.
Por otro
lado en contrapunto, hay valores humanos que importan más que la propia vida.
La propia vida que teóricamente, es lo único que tenemos. Al menos es lo único
cierto que sabemos que tenemos y pese a
esto hay sentimientos que trascienden esta certeza.
En determinadas circunstancias podríamos
decidir arriesgarnos a perder esta única cosa que supuestamente tenemos por un
sentimiento. Porque aún más importante que permanecer en este plano es el amor,
porque por amor a alguien podríamos preferir marcharnos.
En un siniestro
por ejemplo, por salvar a alguien podríamos arriesgarnos a lanzarnos a la nada
misma, a desparecer, aunque este alguien no se tratase precisamente de un ser
querido, podría ser inclusive un desconocido y no estaríamos actuando entonces en
post del amor sino en post del sentido común, o de la empatía, no sé como
llamarlo, tal vez amor al prójimo. Seriamos capaces de arriesgarlo todo por
salvar a alguien que no comparte ningún lazo afectivo con nosotros y que no
sabemos siquiera quien es.
Pero sabemos
que es el ser querido de alguien más y nos idéntica este rasgo humano, nos
ponemos sus zapatos, porque todos somos un poco de cada uno, somos el otro.
No podemos
ver morir a alguien sin enloquecer un poco. Sin dimensionar nuestra propia y
absurda fragilidad. Lo efímero de nuestra humanidad.
Nuestros
cuerpos son un increíble diseño pero están programados para subsistir
determinado tiempo. Además son vulnerables a durar mucho menos si sufren algún daño. Esto nos
deja con la incertidumbre de no saber con cuanto tiempo contamos para alcanzar
nuestras metas.
Cuanta relevancia tiene lo que tildamos de
absurdo
y cuan absurdo es lo que creemos importante.
En que principio se basan nuestras convicciones
más erróneas
Quien nos hizo creer que es importante lo que
evidentemente no lo es…, porque nos creímos tantos cuentos y hasta los
interpretamos como si viviéramos sobre un gigantesco escenario, improvisando,
siempre.
sábado, 9 de mayo de 2015
Yendo en colectivo
Viajar
regularmente en colectivo supone una serie de desventajas que uno asume de
antemano y se predispone a tolerar.
Como el hecho
de verlo irse muchas veces, un segundo antes de llegar a la parada y correr inútilmente
sabiendo que el copado del chofer no te va a tener piedad.
No te va a esperar…
aunque te vea descuajeringada correr, con una mano haciendo señas de todo tipo
y con la otra dentro de la cartera, tratando de encontrar la sube a fuerza de
palpar formas entre todos los objetos innecesarios que siempre cargás.
Que
vergüenza… quedarte en la vereda balbuceando un rosario de buenos augurios para
el chofer, mientras te miran todas las filas de las paradas contiguas.
Puedo
soportar todo eso y también que el próximo colectivo pase lleno y no me pare. Que
no frene aunque me vea en medio de la calle, flameando como un pañuelo la sube
que al fin logré encontrar. Ver como estaciona un poco más adelante de la
parada, solo para bajar gente y rápidamente arrancar.
Puedo
esperar media hora más, para luego subir a un colectivo hacinado y viajar dos
cuadras colgada del último escalón. Hasta que el chofer se avive y les grite a
los pasajeros que van delante: -¡Un pasito para atrás por favor! ...¡en el
fondo hay lugar!-
Luego
extender el brazo para sacar boleto sin poder ver bien donde está el lector, (que
según el colectivo te lo van cambiando de lugar) y darle con la sube en medio
de la cara a la señora que está tratando de bajar en la próxima parada,
mientras piso un poquito a la embarazada que va sentada adelante de todo.
Puedo disculparme
veinte veces mientras intento aproximarme un poco al fondo.
Casi
siempre logro llegar hasta la mitad y acomodarme por ahí, a fuerza de solicitar
algunos permisos y propinar algún que otro empujoncito.
En cierto
momento del trayecto, pasamos por la zona de colegios, donde bajan muchos estudiantes.
Esto merma bastante la algarabía. Se acaban las carcajadas y las disparatadas conversaciones
que te hacen involuntariamente sonreír.
Pero antes
de descender te dejan un recuerdo de pines estampados, te embisten con sus gigantescas
mochilas que parecen estar cargada de adoquines sin remordimiento alguno, no
les incomoda en absoluto, no mirarán atrás y no se las quitarán por nada de sus
espaldas mientras atraviesen el estrecho pasillo hasta la puerta trasera.
Aguanto
todo… pero hay una circunstancia en particular que me molesta mucho más que
todas las demás.
Cuando al
fin empieza a decender más y más gente y comienzo a sentirme una sardina un
poco mas holgada y feliz, me predispongo a conseguir asiento y presto atención
a los que se desocupan cerca de mí.
Empiezan a
quedar huecos poco a poco, se liberan los asientos de las ventanillas.
¡Perfecto!
pero aquí me enfrento a otro problema. Se trata de una clase de egoístas
pasajeros que no logro tolerar… Son los garcas del pasillo.
Esa gente
que se sienta en el asiento doble del lado del pasillo, te ve parada ahí,
esperando poder al fin sentarte y te
mira como si fueras una ilusión óptica.
Vos estás
viendo que el asiento de la ventanilla está liberado, mirás a la persona que
esta sentada muy oronda y le decís con los ojos que se corra por favor… pero
eso no sucede. Entonces no te queda más remedio que pedir permiso de pasar.
Esperando
por supuesto que la persona deslice su trasero hasta la ventanilla, es algo muy
simple, no creo que sea mucho pedir… pero no. Solo se voltea de costado,
despejando aproximadamente diez centímetros para que puedas pasar. Entonces no
queda otra… hay que hacer una postura de arte marcial, pararse en una pierna y
sostenerse haciendo equilibrio con la cartera, la campera y Dios te ayude si
traes bolsas de compras o mas cosas en las manos.
Yo
realmente no lamento si ocasionalmente pego algún que otro codazo sin querer.
Y si tu
recorrido termina antes que el de esta persona… otra vez la odisea, porque obviamente
no piensa levantarse y dejarte pasar.
No entiendo
porque... pero no importa, por suerte eso fue lo último. Ya me toca bajar.
sábado, 16 de agosto de 2014
Un momento feliz, un pequeño tesoro salvado
Entre un manojo de olvidos
brilla un pequeño recuerdo
igual que una estrella rota.
¿Cómo es que puede sobrevivir
un momento feliz
al guadañazo de
los años
que va cortando hojas y hojas de
almanaques?
¿Cómo pudo conservarse inmaculada una
sensación,
después de todo
el lodo que corrió bajo mis pies,
después de todo
el cielo que se abrió sobre mi piel?
Como si fuera una foto en movimiento,
la memoria
narra ese momento,
con aires de gala de cine.
Incluso lo musicaliza
y deja oír fragmentos
de los diálogos importantes.
Pero aun más que el recuerdo en si
con todo su detalle minucioso,
recuerdo la sensación interna.
Mi tierna percepción adolescente,
como me preparaba para salir al ruedo
y como el mundo parecía un escenario
diferente.
Acaricio con cariño ese recuerdo
que revive una canción cada vez que suena,
aunque involucre a una persona que hoy por
hoy
no tiene ninguna relevancia en mi vida.
Igual que una estrella extinta,
solo reluce su aura en el cielo,
pero aun así… siempre es grato verla.
Conservo ese suspiro de antaño
como un pequeño tesoro.
viernes, 25 de julio de 2014
El color del camino
el tiempo escaso…
En ocasiones nos
encontramos tan inmersos
en el trajín de la
vida
que nos perdemos de
disfrutar todo aquello
por lo que
justamente estamos atareados.
Parece que todos
los días son lunes…
Nos llenamos de
obligaciones
para finalmente
complacernos
y hacernos la vida
mas grata,
pero nos quedamos
en el esfuerzo
y en el trabajo.
Cobramos estipendios
en una moneda
que verdaderamente
no vale nada.
Somos tan exigentes
con nosotros
que nos regañamos mucho
y nos felicitamos
poco…
por nuestros grandes
logros,
por la evolución,
por todo eso que
llegamos a ser.
Por lo que crecimos
y compartimos,
por todo lo que
aprendimos
a fuerza de tantos
golpes…
Nos acostumbramos tanto
a lo oscuro
que hasta para
soñar
nos ponemos un
limite, un tope.
Soñamos también en
base
a nuestra lógica
descabellada
de racionarlo todo…
como si nunca fuéramos
a morir,
como si pudiéramos
llevarnos
algo tangible en
los bolsillos.
Hoy quiero
desatarme de estructuras,
quiero soñar que
todo es
como lo deseo en el
corazón,
no como indica mi
mente.
Quiero ver todo con
estos ojos
de los colores más
intensos,
los que me gustan,
¡los que yo quiero!
y caminar
hasta que se me
quite el fastidio de la rutina,
hasta que se me
caigan los malos gestos,
la apatía.
Hasta que se me
impregnen los pies
de la suave brisa
y la calma del día.
Que la energía más
alta y el color mas intenso
maticen mis pasos,
que se tiña de calidez
el ambiente
en donde me
encuentre
y se marque a fuego
como un tatuaje de
gamas estrepitosas
el color del camino…
Sé que
de mí depende
que si yo quiero…
todos los días son viernes.
sábado, 8 de marzo de 2014
La inmensidad de nuestro mundo personal
Profunda (a mi entender) es esa mujer cuya meta en la vida va mucho más
allá de los mediocres ideales estipulados vaya a saber por quien… (Me refiero a
ese cuento netamente instintivo de relacionarse y tener hijos) Una mujer
profunda puede tener la bendición de tener todas estas cosas o no… pero aspira
a mucho más… A ampliar el horizonte, a desplegarse dentro de su mundo
personal...
El asunto reside en trascender no solo por medio de la descendencia,
sino por sí misma, por todo lo que pueda reproducirse en su interior y transferirse
sin fronteras a quien quiera que sea (familia, amigos, allegados, conocidos y
desconocidos)
Se trata de una trasferencia que está
íntimamente ligada al arte. Cada mujer
de esta clase tiene algo que mostrar y compartir. Siente la obligación de
devolver con la habilidad que posea toda esa belleza que el mundo le otorga
porque si, gratis.
Esta clase de mujeres son generalmente distraídas, pésimas amas de casas
y tienen una lógica rotundamente diferente en comparación con las que solo atienden
su instinto animal.
La profundidad viene del alma, no de la mente. Son inteligentes, pero esto
solo es una particularidad más que las define. Es decir, hay mujeres que son
inteligentes pero no son profundas, porque utilizan la habilidad mental por
ejemplo: solo para triunfar monetariamente. Al lograrlo llevan una vida frívola,
ignorando u olvidando por completo cosas esenciales, por eso muchas veces
teniendo de todo no logran sentirse plenas.
Las mujeres que yo admiro surcan la inmensidad del océano en sus mundos
personales.
Son mujeres profundas que tienen ancha la mirada y transmiten luz a los
que saben mirar.
miércoles, 27 de noviembre de 2013
Protagonista espectadora
Entro
a la habitación. Diviso una silueta en la penumbra. Somnolienta y confundida
reveo la escena. Algo está mal…
El
corazón me late con prisa furiosa, como si fuera a salir corriendo de mi cuerpo
inmóvil. No puedo mover si quiera una pestaña…estoy de pie, junto a la puerta,
obligando a mis pupilas a esforzarse para ver entre la escasa luz del ambiente.
Finalmente lo logran, la silueta sombría se va rellenando, poco a poco, dejando
ver los rasgos de mi rostro. Sí, mi rostro. Soy yo. La misma la que yace en mi
cama mientras permanezco de pie observándome. Acaso ¿estoy muerta?
Montones
de interrogantes me acechan. Se retuercen en mi vientre posibilidades
siniestras. Comienzo a dudar si realmente
me levanté para ir al baño. ¿Cómo lo compruebo?, ¿cómo sé que no es parte de un
sueño incluso el pellizco que me di para despertar?
Pienso
con velocidad, busco auxilio entre los parámetros de la razón y solo encuentro
más y más desesperación. Tengo que hacer algo… tengo que acercarme a ella... ¿a
ella?, ¿acaso estoy refiriéndome a mi misma en tercera persona? Siento que
estoy a punto de enloquecer.
Me
acerco muy despacio, la examino con cuidado. Tengo que saber si ella… mi otro
yo, realmente es ella y está ahí ahora.
Me
aproximo más, lentamente... Su posición indica que está sumida en un profundo
sueño, solo si pienso en positivo... verdaderamente no estoy segura de que esté
viva.
Me
posiciono con miedo a escasos centímetros de su cara. Entonces logro sentir su respiración… Qué alivio… no está muerta. No estamos muertas. ¿Entonces quién
soy yo?, ¿soy esta o aquella?
Tengo
que despertarla y resolver este asunto. Tal vez ella lo sepa todo…
Se
estremece cada centímetro de mi cuerpo cuando envío a uno de mis dedos a hacer
contacto. Punzo su brazo despacio y el mío es punzado también. Salto de espanto
y registro la alcoba completa, ya con la vista entrenada como un halcón. No hay
nadie más…
Tomo
unos segundos para que desciendan mis pulsaciones y otra vez lo intento. Paso
mi mano por su rostro y repercute en el mío. Pruebo tocando su pierna y luego
su espalda y cada contacto se reproduce en mi cuerpo como un espejismo. Sollozo
nerviosa, atónita… mientras ella ni se inmuta. Pero respira… lo siento…
Es
excesivo para mi mente. Me apresa un colapso de ira y le jalo el cabello con
fuerza. Una nebulosa negra estalla y todo se desdibuja. No veo nada… Abro los
ojos, los cierro y nada…es todo negro.
Escucho
silencio, mucho silencio… Abro los ojos de nuevo. ¡Me asusto! Estoy en otro
lugar.
Veo desde otra perspectiva, desde la de ella,
que ahora soy yo… Estoy en la cama y lo entiendo todo. Fue culpa de un sueño.
sábado, 18 de mayo de 2013
No quiero olvido, quiero memoria
Quiero
desatarme el pasado
como si
fuera un lazo,
quitarme
el nudo de la garganta
que me dificulta
respirar,
para
eso no necesito olvido…
necesito
intelecto y mucha memoria.
No me
importa saber
quien
es o quien será para mí,
me
basta con saber quien no,
quien
ya no será,
quien
indefectiblemente me fallará.
El amor
está en cada sitio,
en cada
persona,
en
cualquier momento se puede cruzar;
siempre
está en el aire rondando,
pronto
de volverme a embriagar.
Cuando
alguien me hiere
no
quiero olvidarlo,
porque
al olvidarlo perdono
y al
perdonar consiento la reincidencia,
sufro a
repetición
por esa
lección que se me olvidó guardar.
Yo
quiero recordar el porqué de mis decisiones,
cada
razón que me impulsó a escoger los caminos
que me
trajeron aquí,
porqué
necesito a veces tomar distancia…
lo que
me une y lo que me aparta de cada quien.
Quiero
que no me penda de un hilo ninguna certeza,
no
poner más en duda el presentimiento
que
nace por dentro siempre desde el primer momento…
No
quiero ignorarlo por no ser hermoso,
por no
ser parecido a lo que desearía
o a
aquello que con necia certeza a veces creo necesitar.
Que
sirva el pasado…
quiero
recordar todo
para no
permitir que la soledad y el tiempo
me
vuelvan a engañar.
No
quiero olvido,
quiero
memoria.
domingo, 10 de marzo de 2013
Ángel malo
(En algún momento…
durante cierta
circunstancia especial,
todos conocemos un
ángel malo).
Te tomó de la mano
cuando estabas
desfalleciendo en el suelo,
te puso en pie de un
solo tirón
regresándote al
ruedo.
Te restableciste de
prisa a su lado,
como si nunca
hubieras sabido
de que se compone el
dolor.
Como si la palabra
melancolía
se hubiera
desdibujado
de tu diccionario
interior.
Reverdecías feliz en
el limbo
volando más alto que
nunca,
cuando de pronto para
tu asombro
el bendito ángel
chasqueó sus dedos junto a tu oído
y sonrió
maquiavélicamente de lado.
Caíste más hondo esta
vez…
viste con ojos
humedecidos
con cuanta soltura
te desterraban del
paraíso otra vez.
Volviste a
preguntarte porqué,
esta vez con más
preocupación,
con esa amargura tan
aguda
que te hace sentir ajado
el vientre
y gélido el corazón.
Con esa sensación de
ridiculez
que casi te provoca burlarte
de tu mismísima buena
fe.
Hecha añicos la
autoestima,
el ego yace en el
subsuelo.
De nuevo te arriba
esa horrenda conjetura
vestida de
resignación
que sugiriere que el
amor no es para vos.
La audacia y el
vigor se desvanecen
decepción tras
decepción.
Parece que al final siempre acabarás luchando
cuerpo a cuerpo con
la soledad.
Ya no podés confiar…
desarmarte y
entregarte nunca más.
Te encontrás
planificando tu libertad espiritual
pero muy en tu
interior sabés…
Tu resistencia es
endeble,
es muy probable que
te vuelvan a tomar el corazón
y que te vuelvas a
aferrar
a una pequeña hojita
en medio de la
tempestad.
Siempre,
aún cuando se supone
que ya no más,
empieza a girar otra
vez
la rueda de la mala
fortuna,
hasta que alguien tiene
que sufrir…
Rogando que otra vez
no seas vos.
De pronto te ves de
rodillas
en el sótano de tu
vida,
luchando contra tu
propio reflejo
en la conciencia
llorosa de tus ojos espejados.
Sabés que no depende
de nadie
que vivas o mueras en
tu interior.
Te pondrás de pie por tus propios medios.
Ese ángel que ahora
odiás
una vez te salvó la
vida…
Se llevó lo peor entonces.
Te hizo ligero el
dolor
cuando te pesaba
hasta el sonido de la voz.
Te tomó la mano y la
soltó,
para que justamente ahora…
la pongas vos al mando
del timón.
domingo, 9 de diciembre de 2012
La prosa se traza con miel
Mi boca de papel se
hizo verso
y escribió sobre tu
piel.
Tu voz, hilo de seda,
vistió mi desnudes.
El corazón exaltado
saltaba en su celda
de huesos,
siempre a punto de estallar
en pedazos
y volar de mi pecho a
tu mano.
Pedí tiempo prestado
al sueño
para vivir una noche a
tu lado.
Dios entrelazó tu suerte
a la mía
y me quedé cada
siguiente noche.
Osado el destino
cambió de un solo paso
el camino,
volvió un sueño el
presente
matizando
el ambiente del mejor color.
Impredecible historia
que el futuro ni sueña…
no sé sabe que ocurrirá,
no contemplo riesgo
ni probabilidad.
No obstante… intento
hacer reservas de tu amor
por si llegaras a faltarme
un día,
también dejarte todo
lo que soy
por si llegara a
faltarte yo.
…pero me cuesta, no
puedo.
No puedo racionar nada,
no quiero razonar
nada.
A tu vaivén se mece
mi alma,
tu corriente me lleva
por las profundidades
más ciertas de la
vida.
sábado, 30 de abril de 2011
Desmanes, caudales y artilugios del amor
miércoles, 5 de enero de 2011
Avda Los Escritores (Vol. 4)
Feliz de compartir un nuevo volumen de nuestra revista literaria!
(proyecto aún en formación pero bien encaminado). Agradezco a los lectores y escritores que hacen posible esta entrega. Les invito a recorrer nuestro nuevo capitulo en la avenida.

link de descarga:
jueves, 4 de noviembre de 2010
El deseo concedido
-->
y la curaste.
Siempre me tocaste el alma
sin rozarme un solo pelo.
Ahora que pudiste hacerlo tangible
con tus dedos en mi piel
abriste caminos,
los embebiste en miel,
inundaste mi cuerpo
hasta desbordar mi ser.
Trastocaste mi mente inocente.
Otra vez me hallaste
y te incrustaste en mis vidas.
Otra vez te encontré
y me dijo Dios que talvez
este sí sea el momento…
Traspasamos la frontera de la fantasía
y sigo temblando como la hojarasca,
todavía me arde el pecho
de los golpes que azotó cada latido
al acercarse tu respiración.
Aun me cuesta interpretar lo que pasó
es tan grande el afán,
tan intensa la emoción
que cuesta un triunfo describirla
sin restarle corazón.
No recuerdo haber pedido otro deseo tantas veces…
La poesía siempre ha sido tuya,
te soñé insoportablemente
por tiempo injustificable
y de pronto llegaste
el día menos pensado…
con tu amor entre las manos,
me llenaste la vida de canciones.
Recorriste con tus manos
cada hiel que me causaste
cada hiel que me causaste
y la curaste.
viernes, 1 de octubre de 2010
Volumen 3 Avenida Los Escritores
Les regalo el tercer volumen de
Para los que aún no la conocen se trata de una revista digital dedicada a la literatura en general.
(Incluye: poesía, cuentos, prosa, ensayos, artículos, bibliografías y otras artes.)Espero que les guste este proyecto y desde ya quedan todos invitados a enviar material para participar en las próximas ediciones!
Colaboran literariamente en el presente número:
Caminante / Diosaoasis / Batuel Iriarte / Delfín en libertad/ Carlos Tapia /C. Marcelo Lazcano / Ramiro Valda / Sandra Gutiérrez A./ El Anthar y yo
Leer online en nuestro blog:
http://avda-losescritores.blogspot.com/
Descarga directa:
http://www.mediafire.com/?8z4l6158bt6ugpx
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